Infofrut Argentina

Manzanas en el estado de Washington

12 minutos de lectura

Segunda parte de la nota de  Ignasi Iglesias del Vivero Millora sobre la producción de manzanas en el mayor Estado productor de los Estados Unidos y segundo productor mundial.

Diversidad varietal

Cosmik Crisp se trata de una variedad procedente del cruzamiento de ‘Honey Crisp’ x ‘Enterprise’, realizado por la Universidad de Washington, con un futuro muy prometedor y disruptivo si su manejo comercial se realiza oportunamente. De recolección la segunda semana de octubre, de alta coloración, epidermis sin russeting, poco sensible al golpe de sol, pulpa dulce, crocante, jugosa, fruto esférico de buen calibre y muy homogéneo, con un excelente potencial de producción y conservación. Una amplia y detallada información acerca de las nuevas variedades y sus características, así como todo lo referente al mundo de la manzana, producción, organización, promoción, etc… en Washington está disponible en la siguiente web: https://bestapples.com/ de la Washington Apple Commission.

Nuevos portainjertos de manzano y cerezo

Los nuevos patrones constituyen el segundo pilar sobre el que se asienta la innovación en el Estado de Washington, en particular en man zano. Se trata de los patrones de la serie “Geneva”, cuyas licencias de producción para Estados Unidos están abiertas a los viveristas que lo solicitan. El principal suministrador de estos patrones es North American Plants (NAP) la filial norteamericana de Agromillora situada en Oregón, que tan solo en el año 2018 vendió 3 millones de dichos patrones, principalmente G.11, G.41 y G.969 en diferentes formatos y tanto como patrones o bien como planta injertada. Para 2019, las ventas fueron próximas a 4 millones de árboles, la mayoría patrones y 700.000 como árbol injertado Smarttree. Los ensayos se iniciaron hace ya más de 15 años por el Washington Tree Fruit Research Commission (WTFRC) y continúan en la actualidad, por lo que las referencias disponibles son abundantes. Diferentes patrones de dicha serie se han introducido a escala comercial en la última década y en particular en los últimos años. El porqué de este incremento se debe fundamentalmente a sus particulares características como son en algunos de estos patrones: tolerancia a la replantación, al fuego bacteriano y al pulgón lanígero y una mejor eficiencia productiva con respecto al M.9, lo que supone un mayor ingreso para el productor. De hecho, el fuego bacteriano en los últimos años constituye la mayor amenaza de la producción de manzana en Washington. Por todo ello, se estima que en el año 2020, el 50% de los patrones vendidos serán Geneva y que, en 2025, el M.9 y sus selecciones VF apenas se producirán.

De la gama de patrones G existente, Agromillora dispone de la licencia global para el G.213 y de la sublicencia por parte de European Fruit Tree Rootstock para la producción del G.41 in vitro en Europa. La tolerancia a la replantación constituye uno de los factores de mayor interés de los patrones de la serie “Geneva”, en particular en zonas geográficas donde el cultivo del manzano se remonta a décadas como el Estado de Washington donde las primeras plantaciones se realizaron en 1915. En estas situaciones, la tolerancia al complejo de factores que limitan el desarrollo radicular que aportan los patrones Geneva permite replantaciones sin el riesgo a la falta de vigor, a la desuniformidad y a la baja de árboles en la nueva plantación. Desde el año 2010 se han realizado diferentes ensayos en el Estado de Washington para comparar el efecto de la genética de los patrones Geneva con la fumigación, práctica habitual y que cada día cuenta con mayores limitaciones. Uno de ellos se realizó en Wapato con la variedad ‘Gala y se plantó en el año 2007. Los resultados de vigor de los árboles en el año 2013, sin fumigación y con fumigación, se exponen en la Figura 5. Puede observarse que, por ejemplo, el G.41 no fumigado confirió el mismo vigor que el M9–EMLA fumigado, con la diferencia además que la fumigación tiene un efecto sobre la reinfestación de 1 o 2 años, mientras que la tolerancia vía mejora genética es para siempre. Se puede observarse como tan solo en el período 2008–2013 del mismo ensayo, la fumigación incrementó la producción acumulada entre 40 y 50 palots/acre, equivalente a 40–50 t/ha. El G.41 sin fumigar aportó una producción acumulada de 230 t/ha frente a las 252 t/ha del M9–EMLA fumigado, diferencia escasa. Ello pone de manifiesto el interés que desde el punto de vista de rentabilidad aportan los patrones tolerantes a la replantación. 

En cerezo, como cultivo en expansión en el Estado de Washington, el interés por patrones de menor vigor y con copas de menor volumen y más accesibles, es una prioridad para las futuras plantaciones. Así, se dispone de nuevos patrones procedentes de la Universidad de Michigan de vigor medio–bajo  con atributos destacables en lo referido al comportamiento agronómico, al tipo y forma de fructificación y a la calidad de fruto conferidas. Se dispone de numerosos ensayos en el Estado de Washington, la mayoría utilizando como sistema de formación el “trellis” o “angled canopy” de pequeño volumen y ángulo cerrado, para facilitar la accesibilidad a la copa de personas y máquinas. Agromillora dispone de la licencia exclusiva de estos patrones para la mayoría de países del mundo productores de cereza, entre ellos España.

Costos y sistemas de formación

Los costes, tanto de plantación como de producción, tienen una influencia directa en la rentabilidad de las empresas frutícolas. En el Cua dro 2 se exponen algunos costes en el Estado de Washington para la manzana, donde se observa el elevado coste tanto de plantación, como hasta la primera cosecha en el tercer año. El precio medio de la tierra con irrigación y preparada para plantar es variable y depende de la zona. Así, en Columbia Basin es de 48.000 USD/ha, mientras que en Yakima Valley es 24.000 USD/ha, en gran parte debido a que se trata de zonas de replantación. El coste medio de producción de manzana y por ha en el Estado de Washington oscila entre 35.000 y 45.000 USD/ha. De dicho coste la mano de obra supone el 58% y tan solo la poda, el aclareo y la recolección representan el 50%. El aclareo supone un coste medio anual de 6.500 USD/ha.

El precio que percibe el trabajador para la recolección de manzana es de 25 USD/palot de 400 kg, a los que hay que añadir 4 USD de impuestos lo que supone 29 USD/palot. Las labores de supervisión y transporte con tractor a la zona de carga representan 8 USD/palot, a los que hay que añadir el transporte hasta la central y el retorno de palots vacíos que supone 10 USD/palot. En total, incluidos la recolección y el transporte hasta la central, supone un coste de 47 USD/palot o 0,12 USD/kg. El rendimiento de los buenos operarios es de 1 palot/h en jornada de 6–7h/día.

La accesibilidad de la mano de obra a la copa va a condicionar su eficiencia y, por tanto, su coste. Los sistemas de formación constituyen el tercer pilar de la tecnología de producción, junto a la combinación variedad/patrón, y tienen un claro efecto en el coste de producción. En este caso, se trata de un ajuste y de una optimización de marcos de plantación de cada uno de los dos sistemas de formación utilizados en los últimos años. Así, se trata de dos grupos de sistemas de formación: el primero de paredes verticales con sus diferentes variantes en un eje (tall spindle, super spindle, planar cordon) o en dos ejes o sistema en V. En el primer caso, la diferencia con respecto al pasado es intensificar más las plantaciones. Con ello se consigue entrar más rápido en producción, al juntar más los árboles no se requiere del arqueado manual de las ramas, se ocupa mejor el espacio dentro de la línea y las copas son planas y accesibles para la recolección (igual que el trellis) y la mecanización. Los marcos de plantación son variables, pero oscilan de 3 a 3,7 m entre líneas y de 0,6 a 1,20 m entre ár boles, casi siempre con patrones del tipo M.9 o superior (G.11, G.41 o G–969, etc.) en replantaciones o con variedades de menor vigor. El precio medio de los árboles preformados es de 8 USD/ árbol que se reduce a 6–7 USD para árboles en “paper pot” de 100 mm Ø. Estos son de menor tamaño y a menor coste, sin anticipados y generalmente con un mejor comportamiento al no sufrir estrés en la plantación, como se ha com probado en numerosas plantaciones realizadas con planta suministrada en los últimos años por NAP. De hecho, en estos sistemas de formación muy intensivos se recomienda cortar los anticipados a 5–7 cm. En el segundo grupo están los “trellis” o “angled canopy” con dos planos de producción, utilizados hace décadas en numerosos países para la producción de manzana, pera o melocotón. El cambio experimentado en las nuevas plantaciones es incrementar al doble o triple el número de ejes por hectárea para así conseguir una entrada en producción más rápida, al ocupar más rápidamente el espacio asignado a cada eje, y así evitar posicionar las ramas a la horizontal de forma manual para ocupar el espacio entre los árboles. Por lo tanto, en vez de inclinar en la dirección línea un árbol hacia cada lado del trellis, se opta por despuntarlo para, así, obtener una V y duplicar el número de ejes. Por supuesto, si además se incrementa la densidad de plantación, aunque sea sin despuntar se consigue el mismo objetivo.

Los marcos de plantación más utilizados son de 3,4 a 4 m entre líneas y 0,4 a 1m entre árboles. Un segundo aspecto de mejora en los trellis ha sido cerrar el ángulo de la copa a 35–45º. El objetivo es disponer de una buena iluminación en la interlínea, es decir la que incide en el suelo y, así, mejorar tanto la coloración de los frutos como la eficiencia de las mallas refractarias. Además, se consigue un mejor equilibrio de los ejes al aproximarlos a su orientación natural vertical, con lo que hay menos brotaciones dentro de la V y menos poda. Finalmente, en el caso que se desee, se facilita la mecanización del aclareo de flores (Darwin…), de la poda y la recolección manual, mecanizada o robotizada en el futuro. Ambos sistemas de formación presentan diferencias importantes principalmente en lo refe rido a la inversión requerida para la plantación como en el potencial de producción. Así, para una misma densidad de plantación, el trellis supone un sobrecoste de 15.000 a 20.000 USD/ha con respecto a los sistemas verticales al requerir una empalizada doble y de colocación más costosa. Un segundo aspecto a destacar es la entrada producción, más rápida en las formas verticales por ocupar antes el espacio asignado (un solo plano) con respecto al trellis (dos planos). Hacia el 6º–7º año las producciones acumuladas de ambos sistemas se igualan, para obtener después y hasta el final de la vida de la plantación mayores producciones con el trellis (de 15 a 25 t/ ha–año) con respecto al vertical, lo que implica al final de la vida de la plantación una producción media superior acumulada de entre 200 y 300 t/ha del trellis con respecto al vertical. Es por ello, que las formas en trellis requieren una inversión inicial mayor y también un mayor coste en los primeros años de formación y poda.

La elección del sistema dependerá de la capacidad financiera de la empresa, si esta es menor se opta generalmente por formas verticales. La mayoría de empresas visitadas en el tour realizado (McDougall and Sons, Monson Fruit, Price Fruit Co., etc.) han optado por el trellis, pero por ejemplo una de la mayores compañías de Washington como Stemilt, opta íntegramente por las formas verticales. En cualquier caso, se trata de sistemas productivos que requieren de elevadas inversiones. Así, considerando la preparación de la plantación, la plantación, el material vegetal, la estructura de soporte, el riego bajo copa y sobre copa para la protección de heladas y prevención del golpe de sol, y los costes hasta la recolección del tercer año (primera producción significativa), el coste por ha se sitúa entre 145.000 y 165.000 USD/ha. Aun así, los productores tienen claro que con sistemas de formación y variedades innovadoras y con un buen retorno, es más fácil incrementar el beneficio, por ejem plo, en 500 o 1.000 USD/ha, que ahorrarlos reduciendo el coste de producción. En cerezo, la pauta seguida es similar al manzano. De hecho, muchas explotaciones disponen de ambas especies lo que facilita aplicar conceptos de formación poda y manejo similares como es el trellis. Las formas planas en V con trellis se basan en ángulos más cerrados que en manzano para facilitar la recolección y lo que es más importante poder realizar el aclareo mecánico de yemas en invierno o de flores en primavera, mediante máquinas tipo Darwin o manualmente. Así mismo, la reducción de la altura de plantación para poder realizar el máximo de las operaciones de cultivo como la poda, el aclareo o la recolección es una constante en la mayoría de las plantaciones. A la mayor eficiencia de las nuevas plantaciones de cerezo contribuirá sin duda la disposición de los nuevos patrones enanizantes de la Universidad de Michigan.

Seguinos en redes

Recibir Newsletter