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Cultivar frutillas sin utilizar el suelo

6 minutos de lectura

Proyecto INTA “Tierra Sana”. Alternativas sustentables para la desinfección de suelos y sustratos en cultivos de hortalizas, frutillas y ornamentales.

Autores: Analía Puerta, María del Huerto Sordo, Enrique Adlercreutz, Víctor Mollinedo, Ana María Borquez y Leonardo García

Una alternativa promisoria para la producción argentina.

El sistema de producción de cultivos “sin suelo” consiste en hacer crecer las plantas en un medio diferente del suelo. El crecimiento puede realizarse en agua, y se denomina cultivo en agua o hidroponía, o pueden crecer en un sustrato. Un sustrato es todo componente sólido diferente del suelo que le provee a la planta un sostén y que puede intervenir o no en la nutrición de la misma.

Entre los sustratos orgánicos más utilizados se encuentran la turba, la cáscara de arroz, la fibra de coco, el aserrín, y entre los sustratos inertes se encuentra la perlita, vermiculita, gravas, y arenas. Estos sustratos se utilizan solos o combinados.

Es fundamental determinar la adecuada proporción de cada uno de ellos en la

mezcla. Para ello se deben realizar análisis de laboratorio que nos indiquen si están

equilibradas las propiedades físicas, químicas y biológicas.

La planta recibirá los nutrientes que necesita para crecer a través de una solución nutritiva compuesta por agua y sales minerales. La misma es provista a través de sistemas de riego por goteo. La calidad del agua de riego es fundamental para éstos sistemas, especialmente para el cultivo de frutilla por su alta sensibilidad al exceso de sales.

El cultivo de frutilla (Fragaria x ananassa) bajo el sistema de producción en sustrato es una tecnología de reconocida eficiencia y de masiva implementación en países

desarrollados y altamente tecnificados, como Japón, Holanda, España y EE UU.

Recientemente, países latinoamericanos como México, Ecuador, Perú, Brasil y Chile, entre otros, han incorporado ésta tecnología, posibilitando el acceso a nuevos mercados e incorporando valor agregado a su producción.

Se ha comprobado que con éste sistema se consigue mayor productividad y rentabilidad, mayor eficiencia en el aprovechamiento de la superficie y de los recursos naturales, reducción en el uso de agroquímicos, incremento en el bienestar de los trabajadores ya que mejora la ergonomía de las operaciones, especialmente las de cosecha y también es posible expandir las fronteras productivas, ya que se posibilita la producción en zonas no aptas para el cultivo, ya sea por problemas sanitarios o por el alto valor inmobiliario de la superficie.

En la Argentina, existen emprendimientos comerciales que están incorporando la

tecnología del cultivo sin suelo con muy buenos resultados, especialmente en ornamentales, diversas hortalizas de hoja y tomate. En la producción de frutilla, el cultivo sin suelo se vislumbra como una alternativa creciente, presentando un potencial aún no determinado en el país y representando por lo tanto una oportunidad única para dicho sector.

Para lograr ello, es necesario el ajuste de ciertas variables técnicas y la implementación de un adecuado manejo.

En nuestro país se están realizando diferentes estudios para determinar la factibilidad

técnica y económica de dicho sistema.

El trabajo fue impulsado por el proyecto “Tierra sana”, que lleva adelante el INTA, junto a Naciones Unidas, como parte de las actividades para contribuir con la disponibilidad de alternativas sustentables para la desinfección de suelos y sustratos en el cultivo de frutilla.

Se realizó un acuerdo de trabajo conformado por un equipo multidisciplinario de

profesionales del INTA, de la Universidad Nacional de Luján, productores referentes del cultivo de frutilla, asesores privados y empresas específicas del sector.

Se desarrollaron 6 unidades experimentales del sistema de cultivo de frutilla en sustrato bajo cubierta, en las principales regiones productoras del país: Coronda-Santa Fe, Famaillá-Tucumán, Luján-Buenos Aires, San Pedro-Buenos Aires, y dos en Mar del Plata-Buenos Aires.

 Se utilizó la variedad “San Andreas” (UC – Eurosemillas), provista por el vivero

“Don Antonio”. El cultivo se desarrolló en sacos de cultivo HydroP Growmix®, de la

empresa Terrafertil S.A., compuestos por una mezcla de turba, compost de corteza y perlita.

Los mismos se dispusieron en diferentes estructuras de sostén, elevadas del suelo,

construidas con distintos materiales, según la disponibilidad y preferencias de las zonas. Se utilizaron fertilizantes de la empresa Compo Expert S.R. L, seleccionando distintas formulaciones de la línea Hakaphos y Fetrilon Combi, que permitieron la  adecuada nutrición de las plantas en cada etapa de desarrollo.

Se evaluaron diferentes densidades de plantación (6, 7, 8, y 10 plantas/saco, siendo su

equivalente 6,66 plantas/m lineal, 7,77 plantas/ m lineal, 8,88 plantas/m lineal, 11,11

plantas/m lineal). Se registraron los principales parámetros de rendimiento y calidad.

ENSAYOS

Los ensayos experimentales aún se encuentran en desarrollo en las distintas zonas

productoras. Sin embargo, es posible arribar a las siguientes conclusiones generales:

En todas las experiencias se logró la implantación y cosecha del cultivo. Los rendimientos y calidad de fruta, variaron según la zona productoras y el manejo implementado, siendo aceptables comercialmente.

Es necesario realizar al menos un segundo año de cultivo, para poder corroborar las tendencias observadas y evaluar la factibilidad económica del sistema.

En general se observó que el periodo de cosecha se extendió en todas las regiones, situación muy ventajosa comercialmente porque permitiría mantener la oferta a lo largo del año y/o cubrir costos en determinados periodos. También se observó una notable homogeneidad de la producción, tanto en cada cosecha como a lo largo de las estaciones del año.

Las plantas presentaron adecuado estado general durante todo el ciclo del cultivo. La

sanidad general fue muy buena. Se evitó el uso de fumigantes de suelos y cuando

aparecieron plagas se pudieron controlar con productos específicos rápidamente.

En el cultivo en sacos, se vieron facilitadas todas las tareas y se mejoró la ergonomía para los trabajadores. Además, las labores se realizaron con independencia de las condiciones climáticas.

La adecuada formulación de la solución nutritiva es clave para el rendimiento del cultivo y la calidad de agua es determinante para ello.

Contacto:

Coordinación Nacional: Ing. Agr. M Sc. Analía Puerta (puerta.analia@inta.gob.ar ).

Centro de Recursos Naturales. INTA Castelar

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