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Transforman basurales en huertas urbanas

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Cada lote mide hasta 900 metros cuadrados y la cesión de tierras municipales para la huertas dura mientras la familia produzca.

Por Catalina Bontempo Agrofy News

Las huertas urbanas son un sello de la ciudad santafesina de Rosario, donde alrededor de 32 hectáreas municipales fueron cedidas para el cultivo. Se estima que cerca de 5.000 personas están vinculadas la producción, ya sea en tierras municipales o desde sus casas.
Cómo funciona el programa
El programa “Agricultura Urbana”, que promueve los emprendimientos sociales de producción y elaboración de alimentos mediante técnicas ecológicas, destinados al consumo familiar, comunitario y al mercado, funciona desde hace casi 20 años en Rosario. “Fomenta la producción en huertas en tierras municipales. Se ceden las parcelas de forma gratuita a las familias para que puedan cultivarlas y luego vender la producción”, sintetiza Sabrina Arcamone, actual subsecretaria de Gobierno de la municipalidad de Rosario, quien entre 2015 y 2019 tuvo a su cargo el proyecto. “El programa le da sustento a un montón de familias y garantizamos esa cadena productiva. Además de poder producir su propio alimento, generamos un impacto en las familias vinculadas, porque les mejora la calidad de vida y de alimentación”, observa la funcionaria.
Arcamone explica que la implementación de esta política pública fue beneficiosa tanto para sus beneficiarios como para la ciudad en sí. “Se cultiva sobre todos espacios ociosos que eran basurales y que probablemente si no los utilizábamos, se iban a transformar en asentamientos irregulares. Al poner una huerta, evitamos un asentamiento irregular”, argumenta.
Cada lote mide hasta 900 metros cuadrados y la cesión de tierras municipales para la huertas dura mientras la familia produzca. “Cuando lo deja de hacer, proponemos que la parcela sea utilizada por otra familia”, señala la subsecretaria.

Además de la cesión de tierras, se realizan talleres para enseñar sobre preparación del suelo, las semillas y producción. Según contó, muchos de los que producen en las huertas eran personas que venían con una práctica de sus lugares de origen, y que se capacitaron en el programa.

Para los cultivos utilizan un calendario biodinámico, es decir, producen frutos de estación.  “Hay dos vías por las que se consiguen semillas. Por un lado, las otorga el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), y por el otro, tenemos un banco de semillas propio, donde tenemos semillas de todo tipo, que son agroecológicas”, indica Arcamone.

En relación a la comercialización, la ciudad realiza alrededor de 700 ferias por año, donde los huerteros venden sus productos. “Al ser un producto hecho de forma agroecológica, tiene un plus y un costo mayor, pero no hay una gran diferencia con el mercado. Incluso, en épocas duras, los huerteros generan bolones con precios más baratos”, añade Arcamone.

La funcionaria destaca la diversidad de hortalizas y verduras que cultivan. “Tenemos una enorme variedad de productos que no se encuentran en el mercado, como 12 tipos de tomates diferentes”, ejemplifica.

“Se empodera a la persona que es parte del proyecto. Muchos huerteros te dicen que son del programa de huerta urbana, porque se genera una sinergia que realmente llama la atención. Los huerteros se apropian de esta política pública, no como beneficiarios solamente, sino que hay una incorporación. Se ponen la camiseta y la defienden”, completa Arcamone.

Además del cultivo en tierras municipales, existe una línea para que los vecinos aprendan a producir su propio alimento en sus casas mediante huertas urbanas verticales y otras técnicas.

NOTA DE LA REDACCION

Leer el reportaje que hicimos al vicepresidente del INTA en las ediciones de Mayo  y Junio sobre la horticultura periurbana y Pro huerta.

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